Autoproclamación

Aprendí:
Que subsistir no es vivir y controlar no es amar
Que aunque muchos amores pasen nuestro amor es uno, indivisible como lo es el tiempo.

Que mi entrega y la tuya son apenas gotas de océano, minúsculas e indispensables partículas del Todo
Que mis hijos tienen sus propios sueños, y que viven otros tiempos, y que aprenderán de lo que experimenten y que sus vidas no me pertenecen.
Que más de una vez me siento sola, contra corriente, pero hay una fuerza inexplicable que me impulsa siempre.
Que el dinero genera ceguera y soledades acompañadas de falsas compañías.
Que lo que necesito aparece cuando me alineo con mi propósito.
Que no poseo nada.
Que el trabajo con amor es combustible de mis días.
Que mi entrega debe ser apasionada y comprometida.
Que aunque no esté de moda elijo enamorarme y confiar en la palabra.
Que aunque puedo valerme por mí misma, es mejor con otros y que gano si ganamos todos.
Que los momentos a solas me enriquecen y que el apego me limita.
Que un instante de amor vale, aunque dure tan solo eso: un instante

Que mi alma tiene memoria y sabe reconocerte en una multitud.
Que solo estoy dispuesta a dar lugar a quienes aporten valor a mis días.
Que amigo es quien te conoce, quien te alienta, acompaña, perdona, enfrenta.
Que también y especialmente dañás con silencio, indiferencia, engaño y abandono.
Que la belleza es vida, es sagrada, es eterna. Es mi utopía, mi esencia. Se contempla con ojos cerrados. Que lo bello guía nuestra alma y que combina con lo amable y lo bueno.

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Que quizás desaparezca, antes que la flor sea, que el árbol que planté de sombra, que sea tiempo de cosecha, pero que igual vale la pena seguir viviendo.