Toda expresión artística es siempre un gesto creador, nacido del espíritu que nos habita. Todo gesto creador es liberador. Desata la imaginación, la proyecta en un horizonte de posibilidad amorosa y encantada. Esta potencialidad convierte al arte en transformador de vida.
Para que exista la libertad, antes debe ser soñada. Para soñarla es imprescindible desearla. Los artistas tienen recepción sensible para captar los deseos colectivos. Esa sensibilidad inexplicable, que los convierte en porta voces del pueblo. Los poetas tienen antenas capaces de captar las señales invisibles y al hablar consigo mismos hablan con los otros.
El deseo de libertar genera pasión. Tener un motivo por el cual vivir apasionadamente es el único camino para vivir y morir con dignidad.
Todo arte verdadero es subversivo cuando libera. Paulo Freire continúa siendo imprescindible. Tomar la palabra para decirse, es en sí mismo subversivo y liberador. Subversivo en tanto opuesto a la alienación colectiva que el sistema impone. Ovejas descarriadas para escuchar la propia alma. Entrar en lo más profundo de vos mismo para conocer tu verdad. En este sentido podemos concebir la educación liberadora. Educación que no se contenta con repetir y reproducir acríticamente lo mandado, sino que requiere de seres apasionados y comprometidos que recreen la realidad y la transformen; y es aquí donde el arte se hace vital.
Escuchá la novena sinfonía de Beethoven, contemplá el Guernica de Picasso, leé el canto a mí mismo de Whitman, los versos de Octavio Paz y de Benedetti, dejate llevar por las quenas de Uña Ramos, internalizá la poética de Silvio Rodríguez….y experimentarás una belleza inexplicable, fuente de la libertad interior. Porque el arte nos hace encontrar nuestra propia verdad.
Todo sistema educativo debería tener como objetivo primero desarrollar al máximo la capacidad creadora en lo más íntimo del ser persona.
En este tiempo de tinieblas y tristezas, de dictadura de mercado, es preciso rescatar la dimensión de la poesía, porque es en sí misma una apertura hacia el infinito.
La lucha por la libertad puede ser peligrosa pero nunca inoportuna.
La poesía explora el máximo de la libertad creativa y esta libertad acaba transformándose en la metáfora de la libertad humana, que se debate entre los límites que imponen el aquí y el ahora. Y este aquí y este ahora nos interpela a escoger una posición, a definirnos.
Poesía que se hace canción: palabra proclamada; canción que interpretan los cuerpos, esos mismos que toman las melodías y que en movimientos rítmicos tienen poder catártico, liberador. Canción que se expresa en trazos en papel y lienzo. Cuerpos que encarnan la palabra y la vida para actuarla y hacerla metáfora.

DançaBallet

4 comentarios en “Carta a un maestro de arte

  1. Aunque, eso que dices, a mi me pasa más con una prosa rítmica y ligera que deje volar mí imaginación a medida que voy leyendo, me parece una buena propuesta educativa. En vez de buscar las típicas memorizaciones o enciclopedias andantes sin imaginación ni sentimiento.

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