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Con los años aprendés que el camino de la vida es solitario y que compañeros son aquellos con los cuales podés ser y manifestarte. Que las personas que están a tu lado, a tu par, nunca competirán ni te desearán el mal, ni se regocijarán por tus pérdidas, sanarán tus heridas y te marcarán tus errores desde el más puro afecto. Aprendés que los títulos en las relaciones no garantizan el amor. Que nada es eterno ni inmodificable. Que venís a aprender a soltar y desprender, a ser feliz con lo simple y que los artilugios ahogan el alma. Aprendés que quien te mira a los ojos quiere comunicarse desde adentro, no está dispuesto a mentirte y no siempre te dirá lo que esperabas. Aprendés a ser conciente de la finitud pero que nada justifica la quietud y el abandono. Que si no amás la tarea, mejor no la hagas, porque quien cocina con desprecio envenena, quien no sabe dar quita, quien no avanza te amarra.
…y aprendés que la vida está llena de ausencias y que te la pasaste más de media existencia remendando y emparchando los espacios y grietas intersticiales que dejan otros. Y te das cuenta que como todo parche o remiendo están signados a desgastarse, rasgarse…que no hay forma de reemplazar y tapar las ausencias…
…y vivís reinventándote, buscando atajos y poniendo paños fríos …entonces comprás de todo, y te anotás en todo lo que salga, y salís a donde sea…o prendés la tele, para no enterarte de nada. O te enredás en conversaciones de las cuales nada nuevo aprenderás…porque la idea es aturdirte, no pensar, no ver, no escuchar, no sentir, no caer…mucho menos despertar
Porque cuando empezás a escuchar, ver, sentir…cuando te despertás te das cuenta que el que creíste tu amigo deseó en lo más profundo de su ser que no cumplas tus sueños…te despertás y no hay vuelta atrás, ves a través de todas las máscaras la miseria humana…y es en ese preciso momento cuando empezás a descender peldaño a peldaño la escalera que subiste siguiendo las instrucciones Cortacianas.
Y no olvidando las instrucciones, en la bajada también considerás que debés aliar tu cuerpo con tu mente, para no tropezar ante los obstáculos… y teniendo en cuenta que en la bajada podés sentir vértigo y vas a necesitar indefectiblemente de un apoyo… pero contarás con la ventaja de haberla transitado antes, cuando creías que era imposible….y sin embargo lo hiciste. Cuando creías que subir era sinónimo de ascender, de estar en mejor posición, de llegar a algún lugar, tener una vista panorámica de lo que dejaste atrás, abajo, más allá. Y en algún momento te das cuenta que si querés trascender deberás volver, en tus pasos, tus huellas, peldaño a peldaño, más despierto, más conciente. A reencontrarte con tus bases, tus apoyos, tu suelo, tu gente, tus principios, tu esencia, tus raices, tu barro, las semillas que no germinaron, las que se hicieron árboles, y las que te siguen esperando para que esparzas mañana.

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