215560_113098225439471_2129020_n
La schadenfreude, (schaden = daño y freude = gozo, alegría) es una palabra alemana que se pronuncia shadenfroide y define el sentimiento complejo y perverso de sentir alegría y gozo al observar la desgracia ajena. No existe equivalente en el idioma castellano.
Puede considerarse una enfermedad del alma y la padecen personas de baja autoestima, sin proyectos personales gratificantes que se ven impedidas de alegrarse con los logros de los demás, de nutrirse gratamente de sus pequeños éxitos cotidianos.
Una de las causas es la pérdida de defensa emocional.
Uno de los síntomas más claros de este mal se produce cuando se mira al otro desde la penumbra. El temor por compartir la otra orilla es tan grande que se prefiere anular, negar o combatir desde la crítica, la indiferencia o el chisme a ese otro que recuerda lo que no pudo, puede o no se anima a ser.
El Schadenfreude es virósico se propaga con facilidad en el ámbito laboral, muchas veces en el seno familiar y en el propio barrio.
Cuando es leve , la persona afectada puede disimularlo. En casos extremos resulta compulsivo y visible.
Se comienza con la práctica de seleccionar sólo las malas noticias o los aspectos negativos de cada situación escuchada, vista o comentada.
El chisme es el síntoma más preocupante, más aún si va acompañado de una actitud de hipocresía y falsedad.
Otro síntoma es preguntarle al otro detalles de enfermedades, accidentes o situaciones desagradables propias o de terceros.
Cuando la enfermedad avanza el afectado presenta una aversión a las buenas noticias, las propuestas innovadoras. Rechazo a sueños y anhelos ajenos. Comentarios desaprobatorios, descalificativos o pesimistas.
El enfermo se siente imposibilitado de disfrutar el buen momento de otro ser. Lo invade un sentimiento de envidia intenso.
Y desea en lo profundo poder regodearse del fracaso o el ocaso de las ideas, planes y utopías.
Impelido de sentir esa alegría benévola de ver que otros se superan y logran sus propósitos.
Se compara permanentemente con los demás; porque esta enfermedad se asocia con un complejo que arrastra una marcada inmadurez emocional y social y por ende serios problemas de personalidad y carácter.
Al tratarse de un virus en el alma humana debe identificarse, aceptarse, erradicarse y ponerlo en cuarentena si queremos sentir compasión sin límites (por lo menos hacer el intento) por todos los seres humanos que esperan de sus compañeros para seguir viviendo y creciendo juntos.
Y culmino con esta frase del filósofo alemán Arthur Shoperhauer que dice “Sentir envidia es humano, sentir schadenfreude es demoníaco”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s