El tirano miedo vino a visitarme esta noche y me vendó los ojos
La tirana inseguridad lo acompañaba
y tras ellos la expectativa, aguardando, como de costumbre
Entre los tres escarcharon mi esperanza,
que entumecida agonizaba
Proyectos a la deriva
lamentando la coartada

Irrumpió entusiasta el Presente
en el aquí y ahora
en el solo por hoy
Sacó mis vendas
descongeló a la esperanza
y retó a duelo al miedo, a la inseguridad y a la expectativa
(todos ellos amarrados al pasado mirando un futuro existente)

La libertad del Presente arrazó a los enemigos
y me prestó sus alas anchas

Sin esperar

…y casi sin darme cuenta ahí estaba
doblando esa esquina
camino de regreso
sin esperarlo
sin pensarlo…
…y casi sin planearlo un café
un sueño
una sonrisa
ningún miedo
ninguna duda
…y así son las cosas
en su tiempo
acompasadas
justas
precisas
…y entonces puedo entender
el simple hecho de doblar la esquina

Propuesta para Ser

Ser haciendo
deshaciendo para seguir siendo
transcurriendo en verbo
moldeando la arcilla en cada intento

Ser tramando
desanudando las hebras a cada paso
desatando los nudos perversos
tejiendo telares
cobijando quimeras
abrigando sueños

Ser ardiendo
deshelando corazones
demoliendo murallones
destruyendo razones
encendiendo
alumbrando
encegueciendo necios

Ser arremetiendo
hambrienta de amor
sin modestia
sin dar tregua
sedienta de vida
soberbia y poderosa
perturbando, con mi sola existencia
la presencia ausente de la cobardía
provocando al ignorante
incomodando al conformista

Ser nutriendo
echando raices
abonando el sendero
marcando el camino
huelleando al andar
esparciendo colores, semillas y versos

 

Si me mirás a los ojos
sobrarán palabras
se develarán los secretos
llamarás a mi espíritu adormecido
te zambullirás en mi mundo interior
pasearás por mis entrañas
sabrás de mí

Si me mirás cómplice y honesto
Si me mirás con brío y bien
y si te correspondo
veremos el ahora
entenderemos más
sabremos de nosotros
nos salvaremos
seremos dos

No le temo al vacío

No le temo al vacío
Ni al silencio le esquivo
La hoja en blanco puede esperarme
Hoy confío

Porque no es cuestión de llenar agujeros
Ni de tapar ausencias
No necesito llenar el espacio
con objetos
con palabras
con cartón pintado
con globos y matracas
Tampoco quiero bastones ni palenques
Soportes ni anclas

Déjenme a la deriva
al capricho de la brisa
al torrente
al absoluto

Déjenme en paz
en mi desierto
en mi espera

A veces menos es más…

Porque no le temo al vacío
Hoy confío

Abro mis sentidos al infinito
Siento que al expandir contagio y pinto
Compongo y sueño
Dialogo con lo eterno

 

Rodeada de magia

23559402_1986096054750775_3661153151983864711_nMe enseñaron a sacar las manchas con vinagre y sal
A blanquear la ropa
A levar el pan

Me enseñaron a criar y malcriar
A curar el mal de ojo
A sanar

Me enseñaron a seguir
A ser fuerte
A bordar

Me enseñaron a tejer con hebras duraderas
A parir todos los días
A transmutar
A mirar a los ojos para descubrir el alma
A cocinar
A hacer el huevo frito entero
y el lemon pie

Me enseñaron a cuidarme
A hacerme respetar
A tomar la palabra
y jamás claudicar

A que prenda el malvón
A podar el rosal

Mujeres con magia
Guerreras en lo cotidiano
Hacedoras de milagros

 

Fotografía de la obra Sentidos en expansión de Nora Barenghi

Decálogo para mi muerte

Cuando muera quiero estar en pleno vuelo
Buscando ser libre
Prefiero morir por de más que por de menos
Llorando que ahogada en lágrimas no derramadas
Soltando que oprimida por el amor no manifestado
Gritando que aprisionada por lo no dicho
Quemando que congelando todo a mi paso

Prefiero morir ardiendo
Demoliendo paredes y murallas
Oxidando corazas
Desmintiendo
Soltando cadenas
Desalambrando
Arrancando caretas
Desagradando
Pasando la raya
Vomitando injusticias
Reclamando olvidos
Abrazando,
nunca amarrando

Y a pesar de todo
quiero morir sin odios
sin deberte nada
con una caricia y no de una cachetada

Morir siendo y para poder ser
sujeta a nada , libre de todo
Esfumándome antes que inmolándome
Siendo motor antes que ancla
Un simple recuerdo a una eterna carga

 

El ropero y yo (segunda parte)

Ya les comenté sobre mi extraña relación con el ropero. No podrán creer lo que me ocurrió hace unos instantes. Me dispuse a descansar y cuando estaba a punto de dormirme comencé a escuchar ruidos extraños, agudicé mis sentidos y pude percibir el cuchicheo entre el ropero y la cómoda antigua que adquirí en el compraventas. Fue una sensación increible. La cómoda se quejaba de mi desorden y de la sobrecarga que estaba tolerando, el ropero manifestaba su complicidad con aquel vestido de lanilla que rechacé los últimos dos inviernos y que según entendí se había deslizado de la percha para esconderse en un rincón del mueble, a sollozar su abandono.. Los jeans del último cajón reclamaban sentirse más exigidos desde que aumenté de peso, los escuché cómo cambiaban su lugar con la calza y el jogging azul. La cómoda reboleó remeras y musculosas y el ropero las amontonó junto a los zapatos. De repente todo estaba cambiado, revuelto. Caótica realidad ante mis ojos. El espejo parecía regodearse de lo que estaba aconteciendo, ya lo hacía cada vez que me devolvía una imagen, esa imagen que no era la esperada.
Sorpresivamente una caja con un sombrero cayó de lo más alto del ropero y logró traerme de mi pesadilla. Era mi capelina roja favorita. Esa tarde no dudé en salir luciéndola y agradeciendo estar viva.